Antes que nada, debemos entender que el exceso de ejercicio es un trastorno psicológico, que va más allá del gusto o la necesidad de estirar un músculo. Según especialistas, este trastorno refleja algún problema emocional, que puede ser desde una inseguridad sobre el peso, a una depresión.
Así, la persona se obsesiona con una rutina de ejercicios. Se pasa el tiempo planificando días y horarios en los cuales puede realizar la actividad; y si no está corriendo, se la pasa en el gimnasio, o en los elípticos...
Al igual que otras adicciones, las personas se aíslan de su entorno, porque se pasan la mayor pare de su tiempo en el gimnasio o el parque. Y como todos estos trastornos, las respuestas acaban en mentiras, y en realizar la actividad a escondidas.
¿Que debemos entender por ejercicio?
Una multitud de funciones se producen cuando hacemos ejercicio, la mayoría de ellas beneficiosas. Se acelera el corazón, los pulmones y tu trabajo, y la fatiga de los músculos. Incluso la sudoración sirve para un propósito. Aunque algunos efectos pueden ser incómodos, todos ellos son necesarios.
Respuesta hormonal al hacer ejercicio:
Innumerables respuestas se producen cuando hacemos ejercicio, tales como la respuesta adrenal, que promueve la liberación de catecolaminas, o las hormonas producidas por las glándulas adrenales. La adrenalina o epinefrina, acelerará el tiempo de reacción y la quema de grasas. Si estás entrenando con bastante intensidad, el cuerpo va a responder mediante la producción de testosterona para reparar las fibras musculares. Si estás entrenando durante más tiempo, el cuerpo liberará cortisol extra, el cual romperá el tejido muscular para obtener energía y almacenar grasa.
Dificultades para respirar después de hacer ejercicio:
Más allá de las razones naturales, como el exceso de ejercicio o la reacción que tu cuerpo tiene al hacer ejercicio, la verdadera dificultad para respirar después del ejercicio es generalmente el resultado de dos problemas. La primera, el asma inducido por el ejercicio, o la bronco-constricción, que es una condición en la cual sufres síntomas similares a los de los ataques de asma como resultado del ejercicio vigoroso. Los síntomas alcanzan su punto máximo entre los 10 y los 15 minutos después del ejercicio y son el resultado de que las vías respiratorias constreñidas dificultan la respiración y causan sibilancias, tos y dolor torácico. La segunda condición, la enfermedad pulmonar obstructora crónica (COPD por su sigla en inglés), que es el resultado del deterioro de los pulmones y la producción excesiva de moco que dificulta la respiración.
Factores de riesgo:
Tus factores de riesgo y problemas pasados te pueden dar más pistas sobre lo que está causando que tengas una respiración dificultosa después del ejercicio. Si tienes sobrepeso o ya has sido diagnosticado con asma, es más probable que sufras de ataques de asma provocados por el ejercicio. Sin embargo, aquellos que no han sido diagnosticados con asma pueden sufrir de asma inducido por el ejercicio.
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